10.25.2006

Qué nota: los gordos se ponen de moda

Por Tiffany Samper de Brigard

Hace un par de noches quedé enganchada a un nuevo reality llamado El Premio Gordo, con el cual Caracol Televisión sigue haciendo sus acostumbrados derroches de originalidad (como sucedió con El Desafío o la novela Buscando el cielo, que duró apenas dos semanas).

Me pareció una idea maravillosa llena de propuestas de responsabilidad social: obligar a 16 gordos a que bajen de peso, a cambio de la promesa de un jugoso premio (100 millones de pesos) que reemplace su falta de voluntad. Entonces los ponen a subir y bajar escaleras -hasta que necesiten oxígeno-, les ponen comida al frente para que suden viéndola, los ponen a armar pizzas y un sinnúmero de entretenidas y crueles pruebas.

Bien por Caracol, que decidió mostrarnos que no hay nada peor que pasarse de la talla 4 (en mujeres) o 30 (en hombres). Así mismo, que las liposucciones y los bypass gástricos están muy caros para un país lleno de estos malnutridos personajes.

10.23.2006

¿Atentado o montaje?

Por: Lext Jonny Piñeros

Como me da mucha envidia que mis posts en este blog son los menos comentados, me adelanté a mis compañeros editorialistas: mi Tío Mariano, la hermosa Tiffany y nuestro nuevo compañero Milton Yovani (perdón si lo escribo mal, pero te bautizaron con líquido de batería) para tocar un tema bien espinoso que de seguro harán opinar hasta a usted, querido lector.

Solamente lanzaré al aire la pregunta que todos se hacen hoy: ¿Es el carro-bomba detonado en la Universidad Militar un falso positivo o un verdadero atentado terrorista de las FARC? ¿Qué opina el resto de la mesa de trabajo? ¿Por qué me toca preguntarles usando este blog y no contestan mis llamadas al celular?

10.20.2006

Cine nacional: ¡Qué Karma!

Por: Milton Yovanny Parejo

Siempre había pensado que no existía nada más aburridor y depresivo que una tarde lluviosa de lunes festivo. Pero me equivoqué. Sólo hay que agregarle a esa ecuación la frase: "y meterse a ver una película colombiana"

El lunes pasado decidí entrar a ver Karmma, el más reciente (ojala fuera 'el último') experimento de nuestra pobre cinematografía. Quizás fue su cartel con letras que imitaban el de las Crónicas de Narnia. Quizás fueron los cortos que vi en Bravissimo. Quizás fue la 'constelación' de estrellas locales que anuncia. Quizás fueron las palabras de su director, que la comparaba con 'Ciudad de Dios'.

Lo cierto es que terminé comprando la boleta.

A grandes rasgos, narra la historia de un viejo y respetado hacendado llanero quien, por error, termina secuestrado por una banda de criminales a la que dirige su propio hijo: una agrupación formada por tres extras sin parlamento y dos estereotipos (el típico trafuga de pelo teñido y el 'churrito' capaz de hacerse matar por sus amigos).

Como este equipo de pacotilla (que juega a parecerse a Los Magníficos) desconoce la identidad de su rehén, termina por venderselo al frente 'Los Tres Chiflados' de las Farc, el cual está integrado por los guerrilleros más tontos de 'las montañas de Colombia'.

Estos milicianos no sólo le ofrecen pollito con pasta a los secuestrados (y les preguntan si "les gusta" la comidita) sino además nunca les quitan el dinero que llevan encima, les consiguen caballos para que no tengan que caminar mucho y los dejan solos para que puedan escaparse cuando quieran. Con gente así, hasta dan ganas de ser secuestrado.

Aquí la película pasa a ser una suerte de maromas y recursos pobres en los que se notan las ganas de 'sorprender' al pobre cretino (yo) que pagó la boleta: el ejército encuentra al viejo, pero él se les vuela pues quiere devolverse con la guerrilla (algo explicable pues al menos le daban su pollito y su caballito). Entonces se mete a la selva donde, en la mitad de un combate y por arte de magia, lo encuentra su hijo –sí, el mismo que lo había secuestrado por error-.

El muchacho, que debería llamarse Clark Kent, recorre en unas cuantas horas el mismo camino que a la guerrilla le tomó varios días, con su padre a cuestas.

Toda esta 'montaña rusa de emociones' está rodeada por una marihuanera cuarentona (a quien pintan de 20 años), una esposa sobreactuada, un malo de voz gruesa que se viste de negro, un cura que no sale de la casa del hacendado y el eterno Edgardo Román, en el papel de 'pión', que nadie le quita. Todos los personajes tienen la profundidad de una oblea.

¿Será que definitivamente hacer cine no es para nosotros? ¿De donde saca plata esta gente para hacer películas tan malas? ¿Por qué los actores nacionales se vuelven 'sobreactores' cuando hacen cine?

10.18.2006

Que no se dice pad mouse

Por: Lext Jonny Piñeros

Estimados lectores, este breve post es sólo para traer a colación un tema que desde hace mucho tengo atorado, o más bien una inquietud: ¿A quién diablos se le ocurrió decir que la alfombrilla para poner el ratón del computador se llama "Pad Mouse"?

¿No se dan cuenta que por querer pasar por bilingües terminan haciendo el ridículo al decir en desorden dos palabritas? ¡Zopencos!

Acuérdense: Es MOUSE PAD (tapete para ratón) y no PAD MOUSE (ratón de tapete).

Pregunta al aire: ¿Será Colombia el único país en el que hay tanto menso que dice Pad Mouse?

10.12.2006

En defensa de la moral católica

Por: Mariano Rodríguez

Durante los últimos días, nuestra querida y respetada Iglesia Católica ha recibido ataques de sectores oscuros de la sociedad, terroristas con micrófono que sólo buscan que los feligreses nos alejemos de sus enseñanzas y seno.

Ya no se puede prender el radio sin escuchar como atacan nuestra fe, ética y moral con mentiras de toda calaña, que al mismo tiempo ponen contra la religión a los niños. Inocentes que rechazan todo tipo de disciplina y con su poco desarrollado cerebro no entienden razones.

Por ejemplo, muchos ateos justifican sus aberraciones homosexuales con el cuento de que sacerdotes abusaron de ellos cuando niños. No señores: no manchen con sus embustes a los vigilantes de las escrituras.

Otros andan apoyando el asesinato, en forma de aborto: como si esas criaturas tuvieran que pagar por sus errores y sus calenturas. Mis respetadas señoras, los mandatos de la sagrada Biblia son muy claros y dicen que esas cosas sólo se hacen para procrear y poblar nuestra tierra, todo bajo el sagrado manto matrimonial.

La única forma en que Colombia puede salvarse es educando a los niños, nuestro futuro, con la rigurosidad y buenas maneras sacerdotales.

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Me sostengo en que hay que acabar con ese pasquín llamado Soho, punta de lanza de la diabólica inmoralidad y perversión que tiene acabado a nuestra querida república.


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